Autocompasión y Mindfulness: Claves para una relación más amable contigo mismo
En momentos difíciles, muchas personas tienen una facilidad sorprendente para ser duras consigo mismas: se juzgan, se critican, se exigen sin descanso. ¿Te ha pasado? Si es así, no estás solo. La buena noticia es que existen formas más saludables de relacionarte contigo mismo, incluso en medio del dolor. Hoy quiero hablarte de dos herramientas muy valiosas que usamos en psicología para trabajar esto: la autocompasión y el mindfulness.
Aunque estos términos pueden sonar nuevos o incluso "muy espirituales", quiero contarte que están respaldados por la ciencia y forman parte de enfoques psicológicos con evidencia en sus tratamientos, como las terapias de conducta de tercera generación.
¿Qué es la autocompasión?
La autocompasión no es “sentir lástima por uno mismo”, ni tampoco una excusa para no actuar. Al contrario, es una forma de tratarte con respeto, cuidado y comprensión, especialmente cuando estás pasando por momentos difíciles o cometes errores.
Implica tres elementos esenciales:
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Hablarte con amabilidad en lugar de con dureza.
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Reconocer que todos sufrimos y nos equivocamos; no eres el único.
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Estar presente con lo que sientes, sin rechazarlo ni exagerarlo.
Practicar la autocompasión es como aprender un nuevo lenguaje interior: uno que no te hunde más en el dolor, sino que te permite acompañarte y darte apoyo.
¿Y qué es el mindfulness?
El mindfulness, o atención plena, es la capacidad de estar aquí y ahora, conectando con lo que estás viviendo sin juzgarlo. No se trata de "dejar la mente en blanco", sino de abrirte a la experiencia del momento presente con curiosidad y aceptación.
Desde la psicología conductual, el mindfulness es una herramienta fundamental para dejar de pelear con los pensamientos o emociones difíciles, y empezar a actuar desde lo que realmente te importa.
Por ejemplo, en vez de intentar "borrar" la ansiedad, el mindfulness te ayuda a observarla sin reaccionar automáticamente, permitiéndote elegir cómo quieres responder.
¿Cómo se usan en terapia?
Tanto la autocompasión como el mindfulness forman parte de procesos terapéuticos muy eficaces, como la Terapia de Aceptación y Compromiso (ACT) o la Terapia Dialéctica Conductual (DBT). En consulta, trabajamos con estas herramientas para ayudarte a:
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Dejar de lado la autoexigencia extrema.
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Afrontar emociones difíciles sin evitarlas.
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Reconectarte con tus valores y lo que realmente es importante para ti.
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Cultivar una relación más flexible y amable contigo mismo.
Estos no son cambios que ocurren de la noche a la mañana, pero con práctica, pueden transformar profundamente la forma en que te tratas y enfrentas los desafíos.
¿Por qué funcionan?
La evidencia científica nos muestra que las personas que desarrollan autocompasión y atención plena:
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Tienen mejor regulación emocional.
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Disminuyen sus niveles de ansiedad y depresión.
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Mejoran su bienestar psicológico general.
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Se sienten más motivadas y conectadas con sus metas personales.
Y lo más importante: no necesitan dejar de sentir malestar para poder vivir una vida plena. Aprenden a caminar junto a él, con aceptación y cuidado.
Una invitación
Si estás cansado de luchar contra ti mismo, de ser tu peor juez o de vivir en piloto automático, quizás sea momento de probar algo distinto. La autocompasión y el mindfulness no son fórmulas mágicas, pero pueden convertirse en recursos poderosos para transformar tu día a día.
En consulta, podemos explorar juntos cómo aplicarlas a tu historia, tus desafíos y tus valores. Estoy aquí para acompañarte en ese camino.
¿Te gustaría empezar a cultivar una relación más compasiva contigo mismo? Agenda tu espacio conmigo aquí:
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